Autor: Leandro Nicolás Gri – GT Malvinas, Antártida, Atlántico Sur y Cuenca del Plata
Introducción
La construcción de una ontología del Ser argentino ha sido una preocupación central para diversos pensadores nacionales, y entre ellos, Carlos Astrada ocupa un lugar destacado. En su obra El Mito Gaucho (1948), el filósofo argentino propone una interpretación del Ser nacional a partir de su vínculo existencial con la pampa, entendida no sólo como un paisaje físico, sino como una estructura ontológica que moldea la posibilidad de Ser del hombre argentino. Retomando conceptos fundamentales del pensamiento de Martin Heidegger1 – particularmente el de ser-en-el-mundo (Da Sein) -, Astrada configura una idea del argentino como un ser telúrico, esto es, de la tierra.
Partiremos de esa concepción para interrogar sus límites y proponer una ampliación. ¿Es la tierra -y en particular la pampa- el único horizonte posible para la realización del Ser argentino? ¿Qué ocurre cuando incorporamos al análisis el componente marítimo del territorio nacional?
El recorrido se articula en tres grandes ejes: primero, se abordará la concepción del Ser argentino en Astrada y su diálogo con la ontología existencial de Heidegger; en segundo lugar, se problematizará la exclusividad de lo telúrico mediante la incorporación del mar como dimensión del Ser; y finalmente, se analizarán las implicancias políticas y estratégicas de esta ampliación. De este modo, se buscará contribuir a una relectura del “mito gaucho”, capaz de integrar las potencialidades geopolíticas sin renunciar al elemento telúrico que aquel plantea.Varios pensadores han buscado integrar al mar dentro de la concepción nacional argentina, siendo el más reconocido el vicealmirante Segundo Storni, con la publicación de su conocida obra Intereses Argentinos en el Mar, la cual influenció y sigue influenciando al pensamiento naval nacional y constituye palabra de referencia para cualquiera que decida interesarse en la temática. A esta también puede sumarse la crítica oportuna realizada por el general Juan Enrique Gugliamelli, el cual impugnaba la idea de una argentina insular y marítima que se olvidaba del continente sudamericano, proponiendo el concepto de “península” como superación al planteo de Storni, o la reflexión esbozada por Gerardo Tripolone2, el cual criticó el planteo storniano sobre la centralidad de Buenos Aires y la idea de una superioridad natural de los pueblos “del mar” (anglosajones), planteando a su vez, que el pueblo es esencialmente terrestre.
Estos planteos abordan la cuestión desde una dimensión geopolítica y/o antropológica, por lo que el diálogo que pueda establecerse con la presente dimensión ontológica del análisis es materia de futuros trabajos y reflexiones, por lo que no serán tenidos en cuenta en el desarrollo presente, así como tambien los trabajos que aborden el tema marítimo desde una cuestión de “identidad nacional”, por no pertenecer al nivel de análisis del Ser.
El “Mito Gaucho”: lo telúrico como visión tradicional del Ser argentino
El 30 de noviembre de 1948, en manos del filósofo Carlos Astrada, vio luz una obra de vital importancia para la concepción del pensamiento nacional en lo relacionado a la visión argentina sobre la conformación de su propio Ser. En dicho libro, el autor analiza la obra de poesía gauchesca argentina por antonomasia, el “Martín Fierro” de José Hernández, historia de un gaucho y sus penurias frente al avance de la “civilización” en medio de la pampa, título que ha nutrido al imaginario nacional y ha proporcionado incontables letras a la sabiduría popular argentina.
En lo referido al concepto del Ser, el filósofo alemán, Martin Heidegger, planteó que el Ser es “ser-en-el-mundo” (Da Sein), esto quiere decir que se encuentra inmerso en dicho mundo.. Por su parte, Astrada nos dice que el hombre argentino es un hombre de la pampa, caracterizando a esta última no solamente como un medio físico, sino como una estructura existencial y un plano horizontal donde existimos y sobre el que se proyecta y dispersa el Ser argentino, siendo parte constitutiva de la estructura ontológica de este último (Astrada, 1948, pp 14-15).
Si seguimos esta conceptualización, vemos que, para Astrada, el mundo en el que el Ser argentino “es”, es precisamente la pampa, planicie de tierra donde el Ser argentino se dispersa, pero, sobre todo, donde se proyecta a sí mismo, conformando esta extensión telúrica su horizonte y propio Ser. En este sentido, el filósofo argentino plantea al hombre como un ente adherido a la tierra, la cual le da sustentación a su existencia y configura sus posibilidades, siendo el argentino un hombre condicionado por la tierra misma, nutriéndose de sus jugos y alentándose en su clima (Astrada, 1948, pp. 33-34). Más allá de esta afirmación, el autor no define al argentino como un hombre exclusivamente telúrico, sin embargo, ve a la pampa, con su clima y paisaje, como el sustento de su existencia, y como el condicionante de su posibilidad.
En lo que concierne al concepto de posibilidad, Heidegger explica que el hombre está referido a su Ser como a su posibilidad más propia, esto quiere decir, que la existencia del hombre en el mundo es su “posibilidad de ser”, o que su modo de ser en el mundo, es un “poder ser”, por lo que la existencia del hombre refiere precisamente, a sus posibilidades. Esto último, significa que el hombre no es algo “fijo” o “dado”, ni una colección de propiedades estáticas, sino que sus caracteres son “posibles maneras de ser” o lo que Heidegger denomina “existenciarios”.
Teniendo en cuenta al hombre argentino del “mito gaucho”, estas “posibles maneras de ser”, se encuentran condicionadas y sustentadas por la pampa que describe Astrada, y no solo esto, sino que el filósofo argentino también agrega que “la intención espiritual, el ademán ontológico del hombre argentino no acaba nunca de trascender el enorme ente cósmico que es la pampa” (Astrada, 1948: 14-15).
Que el hombre se encuentre referido a sus posibilidades, va a decir Heidegger, significa que se pro-yecta e incluye las cosas del mundo en su pro-yecto, asumiéndolas en sentido amplio como instrumentos, cosas que encuentran su verdadero modo de ser al ser utilizadas, lo que quiere decir que las cosas se presentan ante nosotros provistas de cierta significación. Y en este aspecto, el hombre argentino, según Astrada, se relaciona con los elementos telúricos de la pampa a través de una lucha con ellos, la cual perfila la “magna empresa” de modificar la planicie y humanizar su naturaleza salvaje (Astrada, 1948: 44). Esto significa que, el hombre argentino debe asumir los elementos de la pampa dentro de su pro-yecto, esto es, apropiarse de las cosas en su verdadera esencia de posibilidades y modificar el mundo que lo rodea.
Si esto es así, el hombre argentino, ser de la pampa, apropiándose de los objetos que la planicie cósmica le dispone, haciéndolo en su verdadera esencia de posibilidades, estaría realizando su modo auténtico de existencia, esto es, según Heidegger, cumplir su vocación, encontrar su propio Ser en sus posibilidades, encontrando el sentido de su existencia.
Ahora bien: ¿Es la pampa, elemento telúrico, el único lugar donde se pro-yecta el ser argentino en sus posibilidades?
El dualismo del Ser argentino: tierra y agua
Volviendo a la cuestión que da sentido a estas páginas, por supuesto, además de la pampa, el “mundo” del Ser argentino comprende otros espacios como la Patagonia, Cuyo, la Mesopotamia o el norte y sus quebradas. Sin embargo, y a pesar de sus diferencias, estos espacios, al igual que la fértil planicie del centro, son espacios telúricos, pertenecientes al elemento de la “tierra”, el cual es el espacio cósmico de proyección del Ser argentino para Astrada y su “mito gaucho”.
Es más, existe en el imaginario social de nuestra nación la idea de que la Argentina es el granero del mundo, concepción nacida de la consolidación del modelo agroexportador de 1880, la cual puso a la “zona núcleo” de la Pampa Húmeda en el centro de nuestro país (Rattenbach et al, 2022: 7), paisaje que, según nuestro filósofo nacional, es uno con el hombre argentino.
Sin embargo, dicha concepción histórica y el paisaje pintado por Astrada, olvidan un elemento sobre el cual nuestro país se despliega en tiempo y espacio: el agua. Y es que nuestro territorio posee un espacio marítimo de 6.683.000 km23 , lo que representa más del 60% del total del territorio nacional. Teniendo en cuenta esto, y con el surgimiento conceptual, a partir de 1940, del mapa bicontinental argentino, el cual incorpora todos los territorios marítimos, insulares y antárticos, no solo vemos que la mayoría de nuestro territorio está ocupado por el mar, sino que incluso el centro geográfico de nuestro país deja de ser la “zona núcleo” de la Pampa Húmeda y pasa estar ubicado en el archipiélago de Malvinas (Rattenbach et al., 2022: 7-8).
Esto no implica, en términos Schmitianos, que la Argentina sea una nación del mar, sino que, como plantea Astrada, el Ser argentino no es exclusivamente telúrico, haciéndose necesario incorporar la dimensión marítima del mundo en el que se encuentra inmerso. Este hecho, incluso fue despreciado por Domingo Faustino Sarmiento, el cual definió al hombre de la pampa como un “navegante frustrado” en actitud defensiva hacia el agua, el cual “detesta la navegación” y se sentía “aprisionado” en los límites de un bote o una lancha (Astrada, 1948: 17-18). Teniendo en cuenta esto, podemos decir que la Argentina no es una nación “del mar”, sino una nación “en el mar”, o que por lo menos este forma gran parte de aquella.
Esta incorporación a la dimensión del análisis, no elimina el contenido de los existenciarios a partir de los cuales Astrada buscó describir la estructura fundamental del Da Sein argentino, sino que los amplía y complementa.
En este sentido, ya no es solo la pampa la fuerza contra la cual lucha el hombre argentino y el territorio en el cual instrumentaliza sus elementos incorporándolos en su pro-yecto. A dicho territorio se suman todos los elementos que se encuentran dentro de las “líneas de base y aguas interiores”, el “mar territorial”, la “zona contigua”, la “Zona Económica Exclusiva”, la “Plataforma Continental”, los “Fondos Marinos Oceánicos”, y todo lo que se encuentra en los territorios insulares y antárticos, donde Argentina ejerce y reclama soberanía.
El Ser argentino ya no se dispersa solamente por la tierra, sino que también lo hace por el agua, ya no encuentra su límite y horizonte en la extensión infinita de la pampa, sino que a dicho horizonte se incorpora el rompiente de las olas del atlántico sur, la tundra de las islas marítimas y el blanco del continente antártico.
Y lo que es más importante, no es solo lo telúrico y la pampa lo que configura al Ser argentino en sus posibilidades, sino que estas posibilidades incluyen al componente marítimo. Ya no se encuentra adherido sólo a la tierra, sino que también surca el oleaje, al cual, al igual que con la tierra, debe edificar en términos simbólicos.
Esto modifica al Ser argentino como pro-yecto, trascendiendo al elemento telúrico y constituyéndolo como una dualidad que debe abordarse en toda su dimensión. Es en la tierra y el mar, donde el Ser argentino encuentra su modo de existencia auténtico, su propio Ser, y donde debería cumplir con su vocación.
El océano y las islas: los elementos negados por el Leviatán Marítimo
La tarea de afirmarse en su destino a través del cumplimiento de su vocación choca, a partir de 1833, con un problema que se extiende hasta el presente.
Este problema parte de encontrarse la nación argentina con 5.497.178 Km2 de su territorio ocupado por el Reino Unido de Gran Bretaña, más específicamente, estos territorios consisten en territorio marítimo e insular, territorio continental y marítimo antártico y la plataforma extendida derivada (Lerena, 2023).
Como sabemos, dentro de estos territorios se encuentran el archipiélago de Islas Malvinas, el resto de islas atlánticas y el territorio antártico reclamado por Argentina, junto con los espacios marítimos correspondientes. También queda clara la validez de los argumentos argentinos que impugnan la ocupación de estos territorios, los cuales son históricos y jurídicos4, y se basan en un ejercicio efectivo de la soberanía nacional sobre el archipiélago5, anterior a la usurpación ilegal por parte de Reino Unido en el año 1833 (Rattenbach et al., 2022).
La ocupación de estos territorios por parte del Leviatán Marítimo6, no solo niega a la Argentina la posibilidad de ejercer su plena soberanía sobre la totalidad de su territorio, causándole un gran perjuicio económico, político y social, sino que, teniendo en cuenta el desarrollo del apartado anterior, también niega y bloquea al Ser argentino en su plena posibilidad, no permitiéndole “dispersarse” por la totalidad del mundo en el que se encuentra inmerso, utilizando los términos de Astrada.
Esta imposibilidad por parte del Ser argentino de acceder a recursos materiales y simbólicos, por encontrarse estos en territorios ocupados, significa la imposibilidad de poder incorporarlos en su pro-yecto, el cual es su posibilidad y sentido de existencia. En este sentido, la ocupación británica del territorio marítimo, insular y antártico argentino, no le permite al Ser nacional cumplir con su destino y vocación, y por lo tanto, lo condena a un modo de existencia inauténtico, definido como “la incapacidad de apropiarse de las cosas en su verdadera esencia de posibilidades”. Es por esto, que el reclamo argentino sobre estos territorios toma un carácter existencial, ya que, sin la posibilidad del ejercicio pleno sobre estos, el Ser argentino no puede alcanzar la plenitud de sus posibilidades, teniendo en cuenta que su Ser se despliega tanto en tierra como en mar.
Fuente: Elaboración propia a partir de mapa de https://dossiergeopolitico.com/2020/09/01/geopolitica-del-atlantico-sur/
Importancia de la cuestión a la hora de elaborar una estrategia nacional
La estrategia es, entre otras cosas, el sistema que operacionaliza los objetivos impuestos por la conducción nacional del país, lo que significa, establecer el nexo entre medios y fines, convirtiendo las aspiraciones en metas capaces de guiar la acción, constituyéndose, al igual que la política, como “el arte de lo posible”, ya que opera en el ámbito de la incertidumbre, apostando a un “futuro posible” (Frischknecht, 1995).
Teniendo en cuenta esto, se hace necesario retomar, siguiendo el ejemplo de Carlos Astrada, la tarea de la búsqueda del Ser Nacional para llegar a su posible comprensión, ya que comprendiendo sus existenciarios, sus estructuras fundamentales, vamos a poder “determinar principios estratégicos, que son atemporales, aespaciales, universales, fundamentales, esenciales e inevitables”.
Por otro lado, si la estrategia consiste en conectar fines y medios, el hecho de que Argentina tenga negado el acceso a múltiples medios que se encuentran en el territorio ocupado, significa no poder disponer, instrumentar o elegir los medios adecuados a los fines de nuestra posibilidad de poder ser. Esto significa la imposibilidad de vincular en plenitud nuestros fines y medios.
Por último, si la Estrategia se encarga de las “posibilidades”, debe tener en cuenta que el “poder ser” del hombre argentino se encuentra negado en su actual devenir por la presencia ilegal del Reino Unido en su territorio, y que la cuestión no hace solo a la materialidad del caso, sino que hunde sus raíces en una cuestión de carácter ontológico, lo que traslada la incertidumbre hacia dentro del propio Ser, el cual no encuentra su plenitud.
Por lo tanto, comprender al Ser nacional en su real plenitud, es de vital importancia para que la dirigencia argentina pueda superar la división paralizante que late en su seno desde hace prácticamente dos siglos, en base al hallazgo de aquellos principios estratégicos que guíen la acción hacia la realización nacional.
Reflexiones finales: Retomar la Tradición
La Tradición, para Heidegger, consiste en “asumir las posibilidades de ser no resueltas de las generaciones anteriores, dada la finitud existencial individual de los ancestros”, y según el filósofo alemán, es la que da un impulso energético desde las raíces hacia el futuro, tornándolo en Destino cuando se vuelve a engarzar de ella, luego de pasar por la crisis metafísica que se genera a partir de una existencia inauténtica.
En el “mito gaucho”, Carlos Astrada nos dice que las “capas cultas” de su generación desertaron, en espíritu, de su tierra nativa, dándole la espalda a su “destino pampeano” y tratando de “existir” en el alvéolo de una forma de existencia que no es la suya. El filósofo argentino plantea que quien realiza esta “práctica” es un suicida que, sin yugular su propio ser, continúa existiendo parasitariamente, adherido a una forma de vida que le es extraña (Astrada, 1948: 35). Esto significa que las capas dirigentes argentinas cayeron en un modo inauténtico de existencia al alejarse del cumplimiento de su vocación, representada en ese “destino pampeano” que eligieron desconocer. Al mismo tiempo, hace un llamamiento a volver a “oír” el llamado telúrico del mito pampeano, a emprender la tarea de recrearlo y pulirlo (Astrada, 1948: 41).
Es necesario recoger el guante y hacerse cargo de esta tarea, aunque “recrear” y “pulir” el mito pampeano puede significar en nuestro siglo modificarlo, atendiendo a la dimensión marítima del Ser argentino. El “gaucho de las pampas” debe abandonar la “frustración” sarmientina hacia el mar y encontrar su plenitud en su posibilidad de Ser en la “pampa azul”, representada en el atlántico sur, nuestras islas y el continente antártico. Quizás esta vez el llamado no provenga sólo del tellus, sino también del mare.
Puede que la tarea pertenezca al ámbito de la metaestrategia o a la revisión de los axiomas previos que condicionan a la estrategia, pero sin duda es de vital importancia para que el país, específicamente su conducción nacional, pueda utilizar la Tradición para tomar impulso y retomar el sendero que lleve a reiterar la “posibilidad de Ser” que ha quedado en el camino de la Historia, y que nuestros ancestros no lograron realizar. La tarea que nos propone el filósofo Carlos Astrada, es una forma de honrarlos profundamente.
Referencias
- Los conceptos y términos vertidos referidos a Heidegger fueron extraídos del apunte: “Cátedra Gaiada/Correa. (2025). La analítica existenciaria de Heidegger. Buenos Aires: Material de cátedra “Filosofía y ética” perteneciente a la “Maestría en estudios estratégicos” de la Escuela de Guerra Naval de la Armada Argentina.
- Tripolone, G. “Segundo Storni, el mar y la desespecialización de la política” en Geopolítica(s) 2015, vol. 6, num. 1, 137-152.
- Dato del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación. Disponible en: https://cancilleria.gob.ar/es/politica-exterior/politica-oceanica-y-atlantico-sur
- El reclamo se basa en el principio de Uti Possidetis Iuris, que establece que las delimitaciones de los antiguos virreinatos españoles pasaron a ser las fronteras de los estados independientes. Las Islas Malvinas eran una dependencia con grado de Comandancia del Virreinato del Río de la Plata. Tras la independencia, la soberanía argentina sobre Malvinas quedó incluida en la figura jurídica de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
- Argentina ejerció plena soberanía sobre el archipiélago, especialmente en la década de 1820, buscando establecer una población permanente y económicamente sustentable. Se nombró un Comandante Político y Militar en 1829 para hacer cumplir regulaciones y resguardar la soberanía económica. El Reino Unido reconoció a Argentina como país independiente en 1825 sin objeciones territoriales.
- En su libro “Mar y Tierra” (“Land und Meer”, 1942), el jurista y filósofo político Carl Schmitt se refiere a Inglaterra como una “potencia marítima” por excelencia y, en algunos pasajes, la llama directamente “el Leviatán británico” o “el poder insular”. No utiliza un solo nombre constante, sino que construye una imagen simbólica y geopolítica de Inglaterra como la antítesis de las potencias continentales.
Bibliografía
Astrada, C. (1948). El mito gaucho. Martín Fierro y el hombre argentino. Buenos Aires: Ediciones Cruz del Sur.
Cátedra Gaiada/Correa. (2025). La analítica existenciaria de Heidegger. Buenos Aires: Material de cátedra “Filosofía y ética” de la Maestría en estudios estrategicos de la Escuela de Guerra Naval.
Frischknecht, F. (1995). Lógica, teoría y práctica de la estrategia. Buenos Aires: Escuela de Guerra Naval de la Armada Argentina.
Lerena, C. (4 de 9 de 2023). La estrategia marítima nacional que omite los territorios invadidos y en disputa con el Reino Unido. Observatorio Malvinas – Legislatura de Rio Negro.
Rattenbach, J. A., Civale, M. L., Bareiro, A., Kataishi, R., & Casagni Welsch, C. (2022). Una Nación en el Mar: la proyección argentina desde la Cuenca del Plata. Ciudad Autonoma de Buenos Aires: OCIPEx.

Si queres sumarte a participar en alguno de los grupos de trabajo escribinos a