Autores: Adilio Bareiro | Cristian Oszust | Sebastián Sisti | Lucas Zanovello
Resumen ejecutivo
1. Transformaciones globales del sistema agroalimentario
La tecnología agropecuaria (biotecnología, IA, agricultura 4.0) es hoy un campo de poder: pocas corporaciones controlan el conocimiento y condicionan a los países productores.
La concentración corporativa sobre semillas, bioinsumos y datos amenaza la soberanía alimentaria, definida como el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agropecuarias.
Argentina enfrenta una disyuntiva estratégica: seguir replicando tecnología externa o construir una matriz agrotecnológica nacional propia.
2. La reorientación estatal bajo el gobierno de Milei
Desde diciembre de 2023, el gobierno avanzó con decretos para transformar el estatuto jurídico del INTA, concentrar su conducción y habilitar la venta de activos.
Aunque el Decreto 462/2025 fue rechazado legislativamente, otras disposiciones siguen vigentes y alteran el funcionamiento cotidiano del organismo.
El CONICET, la Agencia I+D+i, el INTI y las universidades también sufrieron recortes sostenidos en términos reales durante 2024 y 2025.
3. La relevancia estratégica del INTA
El sector agropecuario representa más del 50% de las exportaciones y hasta el 22% del PBI si se incluye la agroindustria; su productividad depende en gran medida de ciencia pública.
Desde los años 60, la producción agropecuaria casi se cuadruplicó, impulsada por mejoras en productividad total de factores (PTF) y no por aumento de insumos.
El INTA desarrolló la siembra directa, vacunas, semillas mejoradas y tecnologías apropiadas; su red es la de mayor capilaridad territorial en el sistema científico nacional.
4. Trayectoria institucional (1956–2026)
Creado en 1956, el INTA atravesó ocho etapas: del desarrollismo y la Revolución Verde, pasando por la represión dictatorial y el neoliberalismo, hasta la expansión 2003–2015.
La gestión Macri (2015–2019) paralizó inversiones; la gestión Fernández intentó revertirlo; la gestión Milei abrió el período de mayor tensión institucional en su historia.
La Vinculación Tecnológica, incorporada en 1987, consolidó la transferencia de conocimiento al sector privado, aunque con tensiones internas sobre el rol de los bienes públicos.
5. Funciones y estructura institucional
El INTA integra siete funciones: investigación aplicada, extensión rural, transferencia tecnológica equitativa, articulación sectorial, gestión de información estratégica, presencia bicontinental (incluida la Antártida) y fortalecimiento de la soberanía alimentaria.
Su arquitectura reposa en cuatro pilares: cogobierno con representación plural, red federal de 15 centros regionales, 52 estaciones experimentales y 299 agencias de extensión, y autarquía financiera.
En muchos pueblos del interior, la agencia del INTA es una de las pocas presencias permanentes del Estado nacional.
6. Reflexiones finales
La pregunta sobre el INTA es, en el fondo, geopolítica: define si Argentina seguirá como exportador de commodities o construirá soberanía agrotecnológica.
El informe propone cuatro líneas de acción: fortalecer la base científica, institucionalizar la articulación con el Sur Global, crear marcos para la cooperación público-privada y desarrollar capacidades federales de I+D.
Desfinanciar el INTA no es un ajuste administrativo: es resignar capacidades que tardaron siete décadas en construirse y que el mercado no puede reemplazar.

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