Trabajos destacados de la "Diplomatura en energía y sobernía" | 2da cohorte

¿Cómo influye el rol geopolítico que ocupa la Argentina en la políticaenergética nacional?

Autor: Javier Crespo | Alumno de la Diplomatura

INTRODUCCION

“La geografía hace a la política / La política hace a la geografía” Telma Maserati (Clase 3 del módulo 1)

“Pensar desde la periferia para salir de la Periferia” Marcelo Gullo en La Insubordinación Fundante: Breve historia de la construcción del poder de las naciones”

La posición geopolítica de Argentina es la síntesis de un potencial latente y desafíos estructurales, marcada por un constante movimiento pendular en su inserción internacional que determina su política energética. En un contexto global definido por la crisis de seguridad energética1 en el hemisferio norte, la carrera por la descarbonización y la competencia sistemática principalmente entre China y Estados Unidos2 , Argentina emerge con más fuerza cómo una pieza estratégica en el tablero de ajedrez global.

Cabe preguntarse ¿Este contexto es una nueva oportunidad para dejar de ser una ficha del juego ajeno y empezar a ejecutar un pragmatismo estratégico? Somos un país enorme, bicontinental, con una ubicación estratégica y una enorme cantidad de recursos naturales, pero, sobre todo, con un capital humano resiliente a pesar de los vaivenes en la inversión en I+D. Nuestras fuentes de energías eólica, solar, petrolera, gasífera, nuclear e hídrica no deberán quedar en bruto para reducirse a meras fuentes de divisas inmediatas, sino constituirse en palancas estratégicas para mejorar la matriz eléctrica con desarrollo sostenible, la agregación de valor nacional y sobre todo en herramienta soberana de la Política Internacional.

El dilema es profundo: ¿debe la energía ser el cimiento del desarrollo industrial nacional o meramente un rubro exportable para equilibrar la balanza comercial? Las visiones cortoplacistas que priorizan la renta inmediata de los commodities han demostrado ser insuficientes para construir un Estado soberano. Por ello, la Política Energética Nacional no debe ser entendida solo como gestión de recursos, sino como la llave maestra para el desarrollo nacional.

DESARROLLO

Soberanía y Geografía: El Potencial Latente y Desafíos Estructurales

Imagen ilustrativa3 compartida en clases por el Ing. Sabino Mastrangelo

Como plantea la Lic. Telma Maserati, la geografía no es un dato estático, sino una construcción política. Argentina posee una de las dotaciones de recursos energéticos más diversas del planeta lo que constituye un potencial latente de escala global. Sin embargo, este tesoro se encuentra atrapado en una serie de desafíos estructurales que impiden que el recurso se transforme automáticamente en desarrollo.

La trampa de la primarización

El nudo del problema no es la falta de recursos, sino la concepción política de los mismos. Existe una corriente dominante de pensamiento en la historia económica que ve en la exportación de recursos en bruto la vía para obtener divisas rápidas y “corregir” la macroeconomía. Sin embargo, este modelo es un mecanismo de descapitalización estratégica. En la balanza comercial energética, lejos de ganar, el país pierde soberanía: exportamos gas barato -materia prima- pero nos vemos obligados a importar productos con alto valor agregado derivados de ese mismo bien.

Esta lógica, que se vuelve aún más evidente en el sector minero, vacía a la geografía de sus recursos estratégicos, genera escaso empleo calificado y deja al país a merced de la volatilidad de precios internacionales. Como bien afirma Eduardo Dvorkin:

“El deterioro cíclico de los precios de nuestras exportaciones primarias y la alta dependencia respecto de factores climáticos y oscilaciones de mercado incontrolables desde la posición de tomador y no formador de precios demuestran, sin lugar a duda, que un desarrollo nacional basado en nuestra capacidad exportadora de productos sin industrializar (agro, gas, petróleo, litio, minería) es una apuesta que en el corto o largo plazo resultará perdedora” 4

La disputa actual de la Argentina es, en esencia, una disputa de estatus en el orden global. Los Estados Centrales son aquellos que dominan la tecnología y exportan valor agregado, mientras que los Periféricos solo proveen recursos en bruto.

Argentina, gracias a determinados hitos de I+D (por ejemplo, Energía Nuclear), se mantiene hoy como un Estado semiperiférico. Sin embargo, la encrucijada es clara: o profundizamos la investigación e industrialización de nuestra energía para saltar al centro, o aceptamos el retroceso hacia la total periferia extractivista.

La I+D como anticuerpo contra el extractivismo

En este escenario el sistema de Investigación y Desarrollo (I+D) surge como único camino hacia la autonomía. El sector nuclear argentino es ejemplo histórico de que con impulso estatal sostenido es posible romper la dependencia.

Argentina no se limitó a comprar centrales “llave en mano” para delegar su operación, por el contrario, decidió dominar la tecnología para incluso tener la capacidad técnica de reparar y construir sus propias centrales. Incluso se animó a realizar proyectos de vanguardia como la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM) 5 y el reactor multipropósito RA-106 demuestra que cuando el Estado sostiene una política de I+D, la geografía deja de ser solo “suelo”.

Sin embargo, el contexto actual es alarmante: Los recortes en ciencia y tecnología no son solo un ajuste fiscal; son una decisión geopolítica que empuja al país de regreso a la primarización. Sin un sistema científico fuerte, los recursos naturales terminarán siendo gestionados bajo lógicas ajenas al interés nacional.

El problema de la falta de logística:

Los grandes centros de generación de energía en Argentina están situados a grandes distancias de los centros de consumo, lo que impone grandes desafíos de logística e inversión.

Para dar un ejemplo de la problemática:

– La Patagonia, el cuello de botella eléctrica y negociados con la política energética: Durante la gestión presidencial de Mauricio Macri la Potencia instalada se incrementó en gran parte por medio de la construcción de Parques Eólicos, pero el problema acá radica en que apenas construyó 2 kilómetros de red de líneas de alta tensión por lo en esta parte de la red, el Sistema Argentino de Interconexión se encuentra saturado. Por último, es necesario comentar que tienen prioridad de despacho por lo que, en vez de comprar energía barata provenientes de las Hidroeléctricas, CAMMESA debe comprarles a los parques eólicos que venden mucho más caro (Datos obtenidos en clases de la Mg. Agustina Sánchez Beck)

El riesgo de la Balcanización. “No habrá provincia que pueda realizarse en un país que no se realice”:

No es una exageración afirmar que la integridad de la Argentina, tal como la conocemos hoy, enfrenta un riesgo de fragmentación derivado de la primarización de la economía7 . Esta tendencia hacia la “balcanización” se manifiesta en un provincialismo cada vez más acentuado, donde los recursos naturales son utilizados como moneda de cambio en la negociación política inmediata, postergando el bienestar general de la Nación.

Este fenómeno encuentra un punto de inflexión histórico y jurídico en la Reforma Constitucional de 1994. Gestada en el marco de la ola globalizadora -capitalista y occidentalistade la década del 90, tras la caída del muro de Berlín, la desintegración de la URSS y bajo el paradigma de las “relaciones carnales” con Estados Unidos como nuevo e indiscutido, en ese momento, primera potencia.

En la reforma se introdujo una contradicción estructural en nuestra planificación nacional. Específicamente, el Artículo 124 establece que:

“Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio.”

Observamos que la C.N. les da a las provincias el dominio originario de los recursos naturales. Cómo dijo del Dr. Juan Soto en clases, al fragmentarse el poder de decisión sobre los recursos las provincias éstas pueden convertirse en obstáculos para proyectos energéticos o de infraestructura vital para el desarrollo de todo el país. Esta lógica vulnera el espíritu del Preámbulo Nacional que nos convoca a “constituir la unión nacional” y “promover el bienestar general” por encima de los intereses particulares.

Un gran ejemplo es el plebiscito de la Provincia de Misiones de 1996, donde se rechazó la construcción de la represa hidroeléctrica binacional Corpus-Christi, el cual es aún en la actualidad un proyecto fundamental para la seguridad energética de todo el país8 .

Los recursos energéticos cómo herramienta de la Política Internacional

Dado que la revolución tecnológica ha profundizado de manera irreversible la interdependencia económica entre los sujetos internacionales – Estados, Organizaciones internacionales y empresas globales- es imperativo comprender que la energía ha dejado de ser una simple mercancía para consolidarse como un instrumento de poder en la mesa de negociaciones internacionales. En este marco, la gestión estratégica de nuestros recursos se convierte en la herramienta fundamental para que la Argentina alcance un nuevo umbral de poder y evite caer en un estadio de subordinación externa.

La transición energética tan requerida moldeará un nuevo orden mundial9 , debiendo advertir también que para los Estados periféricos esto también es una imposición que los pisoteará aún más. Al respecto el Papa Francisco (2015) en la Carta Encíclica Laudato Si. Sobre el cuidado de la casa común n°170 decía:

“Algunas de las estrategias de baja emisión de gases contaminantes buscan la internacionalización de los costos ambientales, con el peligro de imponer a los países de menores recursos pesados compromisos de reducción de emisiones comparables a los de los países más industrializados. La imposición de estas medidas perjudica a los países más necesitados de desarrollo. De este modo, se agrega una nueva injusticia envuelta en el ropaje del cuidado del ambiente. Como siempre, el hilo se corta por lo más débil. Dado que los efectos del cambio climático se harán sentir durante mucho tiempo, aun cuando ahora se tomen medidas estrictas, algunos países con escasos recursos necesitarán ayuda para adaptarse a efectos que ya se están produciendo y que afectan sus economías. Sigue siendo cierto que hay responsabilidades comunes pero diferenciadas, sencillamente porque, como han dicho los Obispos de Bolivia, «los países que se han beneficiado por un alto grado de industrialización, a costa de una enorme emisión de gases de efectos invernaderos, tienen mayor responsabilidad en aportar a la solución de los problemas que han causado.”

Bien se le adjudica la frase a Perón, “la verdadera política es la internacional”, por lo que la política energética es el lenguaje con el que Argentina debe hablarle al mundo. El ejercicio de un pragmatismo estratégico dicta que no se trata de elegir entre el eje de Washington o el de Beijing, sino de condicionar el acceso a nuestros recursos estratégicos -gas, litio, minerales- a todo aquel que pretenda invertir, pero exigiendo transferencia tecnológica, incorporación de proveedores locales y desarrollo industrial nacional.

Para que esta estrategia sea efectiva, es imperativo superar el “movimiento pendular” de nuestra política exterior que genera una inseguridad jurídica estructural. Proyectos de gran escala, como centrales nucleares o gasoductos, requieren plazos que trascienden los mandatos presidenciales; la soberanía, entonces, se defiende con políticas de Estado que sobrevivan a las alternancias

Argentina debe utilizar su rol como “garante de seguridad energética” -especialmente ante la crisis que atraviesa Europa- para posicionarse no como un mero exportador fácilmente reemplazable, sino como un socio estratégico indispensable que ofrece soluciones tecnológicas y productos procesados.

Finalmente, un bloque regional sudamericano deja de ser un ideal para pasar a ser una necesidad geopolítica. Ante un orden mundial que tiende a fragmentar a la periferia para facilitar el acceso a sus recursos, solo la escala continental permitirá, como establece Marcelo Gullo, aumentar el “umbral de poder” necesario para negociar en lugar de subordinarse. Esta alianza debe materializarse en la coordinación estratégica de recursos críticos como, por ejemplo: minerales con todo Sudamérica10 , el litio con Chile y Bolivia; la integración de gasoductos con los países limítrofes, y el liderazgo tecnológico en sectores donde ya somos referentes, como el nuclear11. En definitiva, la unidad regional es la herramienta que permitirá pasar de tácticas individuales de supervivencia a una estrategia conjunta de poder en el tablero global.

La Política Energética Nacional: Llave para el desarrollo

Para comprender el alcance de este punto, partimos desde tres premisas compartidas por el Lic. Isidro Baschar en clases:

– “La energía no es solo un insumo económico: define las condiciones de autonomía política, industrial y territorial de un país.”

– “La soberanía energética implica control sobre los recursos, la infraestructura y el conocimiento.”

– “En consecuencia, la energía fue, es y seguirá siendo un elemento definitivo para garantizar el desarrollo entendido en sentido amplio y el dominio de la tecnología energética es una forma de asegurar la soberanía moderna.”

Bajo esta óptica la política energética deja de ser vista como una mera administración de servicios públicos para convertirse en la columna vertebral de la economía nacional. Un país con energía barata y abundante tiene una ventaja estratégica inmediata. En este sentido, proyectos como Vaca Muerta deben medirse por su capacidad de financiar encadenamientos de valor en territorio argentino, con plantas de licuefacción de gas en nuestro suelo cerca de terminales marítimas y no en buques; a su vez, debe potenciar polos petroquímicos para sustituir importaciones de fertilizantes y plásticos Una política soberana permitirá que nuestras manufacturas compitan con el mundo, pasando definitivamente de una economía de subsistencia de divisas a una economía de producción de valor.

Ante la intermitencia eléctrica de las energía eólica y solar, la energía nuclear e hidroeléctrica reaparecen como llaves para el desarrollo sostenible nacional, al tener aún un gran desarrollo por delante, como también, por proveer una base de generación constante y baja en carbono, fortaleciendo la seguridad del suministro en la matriz energética.

El Estado tiene el deber de armonizar este esquema garantizando el fortalecimiento de las arcas públicas12 y asegurando tarifas razonables para toda la comunidad

CONCLUSIÓN

La política energética argentina está inevitablemente “geopolitizada”. En un mundo fragmentado, pero con interdependencia, el país se encuentra ante la oportunidad histórica de aumentar su “umbral de poder” para no caer definitivamente en un estadio de subordinación. Como sostiene Marcelo Gullo, este umbral se alcanza mediante la acumulación de factores y no mediante el reemplazo de unos por otros.

Argentina no debe ser vista como un país pobre, sino como un país desarticulado. El verdadero desafío estructural no es la falta de recursos, sino la carencia de una arquitectura institucional sólida que proteja el capital intelectual y lo convierta en infraestructura física13 .

En el escenario internacional, el camino debe ser el de un pragmatismo estratégico donde la energía sea nuestra principal carta de negociación. No se trata de elegir entre potencias, sino de utilizar la competencia global para asegurar financiamiento y transferencia tecnológica que deje capacidad instalada en el territorio. El debate principal, entonces, debe girar en torno a cómo superar nuestro estado de subordinación ideológico para alcanzar ese nuevo umbral de poder que nos permita dejar de ser un tablero de disputa ajena y consolidarnos como un actor soberano. Si logramos articular nuestra riqueza natural con nuestra capacidad técnica, la energía se convertirá no sólo en el combustible sino en el motor definitivo de la independencia nacional.

BIBLIOGRAFIA:

Bertotto, Justino. El valor geopolítico según la evolución teórica: de Mackinder a Tuathail y Roccatagliata. Revista de la ESG.

Bruckmann, Monica. (2011). Recursos Naturales y la Geopolítica de la Integración Sudamericana

Burdman, Julio. (2019). Revisando la (nueva) Geopolítica de los Recursos Naturales: Perspectivas Clásicas y Críticas. Anales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas.

Cairo Caruo, Heriberto. (1993). Elementos para una Geopolítica Crítica: Tradición y Cambio en una Disciplina Maldita. Departamento de Historia del Pensamiento y los Movimientos Sociales y Políticos I y Geografía Humana, Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, Universidad Complutense de Madrid.

Dvorkin, Eduardo. (2025). “Tecnología Propia: Neocolonia o Reindustrialización Autónoma con Justicia Social. Colihue.

Gullo, Marcelo (2015). “La Insubordinación Fundante: Breve historia de la construcción del poder de las naciones”. Fundación Editorial el Perro y la Rana.

Gullo, Marcelo. (2013). “Insubordinación y desarrollo: las claves del éxito y el fracaso de las naciones. Biblos.

Juncal, Sebastián Martín. (2019). La regulación y el control de la seguridad de presas en la Argentina. Estado Abierto.

Perón, Juan Domingo. La comunidad organizada. Colecciones Cabecita Negra.

Perón, Juan Domingo. Tercera Posición y Unidad Latinoamericana. La Baldrich . Espacio de Pensamiento Nacional.

Uc, Pablo. El Discurso Geopolítico del Petróleo como Representación Espacial dominante de la Economía Política Internacional. 13 En consecuencia, los Estados que no quieran permanecer o caer en relación de subordinación deberán ser capaces de desarrollar y producir altos volúmenes de conocimiento, para que este se transforme en poder económico, cultural y militar. Marcelo Gullo (2015), “La Insubordinación Fundante: Breve historia de la construcción del poder de las naciones”, p 228.

Referencias:

1“En Estados Unidos, China y la Unión Europea se han desarrollado conceptos de seguridad
energética y seguridad alimentaria que siguen vigentes”. Julio Burdman, “Revisando la (nueva)
geopolítica de los recursos naturales: perspectivas clásicas y críticas”, p. 490.


2“Tanto Estados Unidos como China que son dos de las potencias que mantienen viva la
doctrina de la seguridad energética, intentan superar su dependencia petrolera y eso da lugar
tanto a la expansión de las fronteras de la exploración como a nuevas alianzas y estrategias
internacionales”. Ibid., p. 497 y 498.

3La presente imagen tiene carácter meramente ilustrativo. Si bien señaliza distintas fuentes y
recursos energéticos en el territorio argentino, ello no implica que los mismos se encuentren
exclusivamente en las áreas indicadas, sino que su distribución es aún más amplia y diversa.
Asimismo, debe destacarse que la Antártida Argentina constituye una reserva de valor
estratégico incalculable, al albergar potenciales recursos minerales y energéticos (principalmente
hidrocarburos), abundante biodiversidad marina y una infraestructura científica y de soberanía
compuesta por trece bases entre permanentes y temporarias. No obstante, conforme al régimen
jurídico establecido por el Tratado Antártico, su explotación económica se encuentra actualmente
prohibida.

4 Eduardo Dvorkin. Tecnología Propia: Neocolonia o reindustrialización autónoma con justicia social, p. 34.


5 Lamentablemente Milei tiene paralizada la obra. En caso de retomar la construcción, Argentina
se posicionaría entre los estados pioneros en construir un SMR (Small Modular Reactor). Esto
representaría la posibilidad en un futuro de incorporar gradualmente estos tipos de módulos a la
matriz energética, abastecer de energía eléctrica a zonas desconectadas de la red y aplicaciones
puntuales de alto consumo.


6 Permitirá asegurar el abastecimiento local de radioisótopos, la investigación, y consolidará el
liderazgo de nuestro país en el mercado global de los reactores experimentales.

7 “La devastación del parque industrial argentino-brasileño significaría, entonces, la aniquilación
de la democracia y la hecatombe social, situación que podría conducir a un proceso de
fragmentación territorial semejante al que vivió la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas
con la implosión del sistema socialista.” Marcelo Gullo (2015), “La Insubordinación Fundante:
Breve historia de la construcción del poder de las naciones”, p 217.


8 https://www.primeraedicion.com.ar/nota/100429048/aniversario-no-a-la-represa-decorpus/#:~:text=Pero%2C%20en%20realidad%2C%20existi%C3%B3%20una,ninguno%20de%
20esos%20intentos%20prosper%C3%B3.

9 “La historia demuestra que las transiciones energéticas nunca son neutras: reconfiguran
relaciones de poder, flujos comerciales y centros de decisión tecnológica.” Reflexión compartida
por el ex Director de Nucleoeléctrica Argentina S.A., Isidro Baschar en clases.


10 “América Latina tiene condiciones para participar en la formación del precio internacional de
minerales. Una política de formación de cárteles de productores orientada a recuperar la gestión
de la producción, reservas, industrialización y comercio de estos recursos significa claramente
una política de recuperación de soberanía y de afirmación de los objetivos regionales. El ejemplo
de la OPEP es una referencia fundamental para la realización de estos objetivos.” Monica
Bruckmann (2011), Recursos Naturales y la Geopolítica de la Integración Sudamericana, p 73.

11 “…si los países de la América del Sur logran construir para mediados de la década de 2020
una efectiva unión suramericana de naciones, que los lleve a la implementación de un programa
económico-diplomático-militar común, estarían en condiciones de negociar con el resto de las
potencias –sedientas de materias primas– la posibilidad de que estas acepten que la comunidad
suramericana lleve adelante una política proindustrial activa, que deberá ser extremadamente
selectiva para que pueda ser admitida por las estructuras hegemónicas de poder internacional.”
Marcelo Gullo (2015), “La Insubordinación Fundante: Breve historia de la construcción del poder
de las naciones”, p 218.


12 Recordemos que todos los años el Tesoro Nacional paga miles de millones de dólares a
CAMMESA para sostener los contratos

13 En consecuencia, los Estados que no quieran permanecer o caer en relación de subordinación
deberán ser capaces de desarrollar y producir altos volúmenes de conocimiento, para que este
se transforme en poder económico, cultural y militar. Marcelo Gullo (2015), “La Insubordinación
Fundante: Breve historia de la construcción del poder de las naciones”, p 228.

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